Las Cinco Inteligencias…

El Programa de Estimulación de las 5 Inteligencias es concebido desde la Pedagogía Activa que supone, que es desde la propia actividad, en ambientes de aprendizaje y en interacción con sus pares y estableciendo relaciones con los objetos y personas del entorno, como construyen su conocimiento.

El Programa de Estimulación de las 5 Inteligencias acompaña el libre desarrollo de la primera infancia de niños y niñas desde los 13 meses hasta los 6 años de edad, centrando su importancia en la posibilidad de acompañar su formación  desde sus propios centros de interés, a partir de la implementación de actividades que estimulan los preescolares en los aspectos exploratorio, cognitivo, comunicativo, artístico y kinestésico.

Cognitiva:  Aprender a comprender el mundo es un proceso gradual en el que los niños y niñas van engranando los saberes previos con las nuevas elaboraciones sobre su realidad, para construir una visión de ésta más compleja y cercana a la del mundo social en el que están inmersos. Es fundamental comprender que los procesos anteriormente descritos, se dan en contextos de interacción no sólo con los objetos y el ambiente, sino también con los adultos y pares, puesto que como lo señalan Vygotsky y Brunner, el acompañamiento a los niños y niñas en el proceso de construcción de conocimiento, por un adulto o par más experto, genera posibilidades para que el niño o niña avance en la construcción de conocimiento. Esto también, hacer referencia a la idea de andamiaje, en la que se realiza una intervención oportuna para impulsar los descubrimientos y comprensiones que se realizan del mundo.

Artística:  La propuesta de revalorar la dimensión estética, orienta una educación inicial que integre lo sentido, lo narrado, lo bailado, lo cantado, lo tocado, lo observado, lo vivido y lo jugado a la vida del centro de desarrollo y a todos los escenarios donde transcurre la vida de los niños y las niñas –la casa, el parque, el patio de recreo, la biblioteca, el museo, la ciudad-, a través de experiencias lúdicas y artísticas que no sean compartimientos separados sino formas orgánicas y vitales de habitar el mundo. Lo anterior significa también considerar que la dimensión estética es un aspecto fundante de la vida cotidiana y de la vida comunitaria. La forma como organizamos rituales de encuentro, de celebración o despedida, las flores que recogemos para adornar las casas de verdad o de muñecas, la manera como se disponen las frutas en el mercado, como se tejen los colores y las formas en una mochila o como preparamos comidas de verdad o de “mentiras”, la emoción con la que disfrutamos una obra de teatro, una película o leemos un libro, lo mismo que el humor, la fantasía, la empatía y la solidaridad son expresiones de esa necesidad simbólica que nos hace disfrutar la vida, contemplarla, transformarla y llenarla de sentido.

Comunicativa: El lenguaje modifica la arquitectura cerebral y determina gran parte de las posibilidades de comunicación, desarrollo y aprendizaje mucho antes de la aparición de las primeras palabras.
El lenguaje, en el sentido amplio de capacidad de comunicación, la lengua como el sistema de signos verbales compartido por la comunidad a la que se pertenece, y la literatura, como el arte de expresar la particularidad humana mediante el trabajo con las palabras, son esenciales en la educación inicial, pues ofrecen a los niños y niñas las bases para comunicarse, para expresar su singularidad, para conocerse y conocer a los demás, para aprender, para operar con símbolos y para tomar contacto con la experiencia estética.

Exploratoria: Los niños y niñas llegan a un mundo construido y deben aprender a vivir en él. Esta experiencia de adaptación y captación implica un proceso de construcción de sentido de lo que pasa en el mundo y serán las predisposiciones con las que nacen y las relaciones que establecen con los adultos y el medio, lo que les va a permitir dicha construcción.
Los niños y las niñas en sus primeros año exploran los elementos que los rodean a través de sus sentidos, de su dominio sensorial y perceptivo: así reconocen los objetos y sus propiedades; cuando los huelen, los tocan, los prueban, los comparan, los clasifican, los ordenan, los cuentan…, pasando así de la manipulación al conocimiento experiencial, con lo que alcanzarán la representación y a través de ella llegarán a la abstracción.
La exploración del medio permite al niño y a la niña, entender que lo social y lo natural está en permanente interacción.

Kinestésica: Los niños a través de sus acciones motrices como, jugar, correr, saltar, trepar, reptar, entre otras, consiguen situarse en el mundo y adquieren intuitivamente los aprendizajes necesarios para desarrollarse en la de forma lúdica y casi sin enterarse, trabajan conceptos relativos al espacio; arriba, abajo, adelante y atrás, derecha e izquierda, destrezas motrices necesarias para el equilibrio.
La estimulación psicomotriz acuática es muy útil ya que el ser necesita vivenciar motrizmente sus capacidades de movimiento, el agua ayuda a elaborar sensaciones y percepciones relacionadas con el peso, el volumen, esquemas e imagen corporal y sus necesidades, deseos y posibilidades de acción, incorporando también sensaciones de sostén, apoyo y equilibrio en la constante lucha por la ley de la gravedad.
La natación es una de las actividades deportivas más completas. Con este deporte se trabajan y ejercitan los músculos, la coordinación motora y el sistema circulatorio y respiratorio. Además contribuye en el desarrollo de la independencia y la autoconfianza del niño.